Tras algo más de una semana en Japón, vengo muy impactado con muchas cosas, pero una de las que más sorprende es cómo personas mayores siguen laboralmente activas allí. A la vez, me he encontrado con un artículo en The New York Times titulado ¿Qué pasa con tu cerebro cuando te jubilas?
Me interesa mucho la delgada línea entre el merecido descanso y el deterioro cognitivo. La memoria verbal se deteriora más rápidamente tras la jubilación (no tanto otras como el razonamiento abstracto). Hay también relación entre el retiro y la aparición de la depresión.
Más datos interesantes: quienes solían trabajar en empleos de mayor rango pueden mostrar un deterioro más marcado que otras personas, posiblemente porque sus identidades estaban mucho más ligadas a sus carreras. O esto: las personas que dejaron de trabajar antes de la edad de jubilación estándar del lugar donde vivían mostraron un deterioro menor que quienes dejaron de trabajar después.
Las personas que se ven obligadas a jubilarse por problemas de salud o edadismo, o que enfrentan dificultades económicas durante la jubilación, pueden experimentar efectos más graves. Y las mujeres podrían tener menos probabilidades de experimentar un deterioro mental o cognitivo pronunciado, tal vez porque tienen más probabilidades que los hombres de seguir socializando y pasar tiempo con la familia después de jubilarse.
El valor de contar con un plan
La jubilación puede ser una oportunidad para el crecimiento en vez de para el deterioro. La clave está en sentar algunas bases con antelación.
Lo ideal sería incorporar nuevas rutinas que sean mental y físicamente atractivas desde un par de años antes de dejar de trabajar. Posponer esas decisiones hasta después de haberte jubilado hace más difícil lanzarse.
El objetivo es pasar de un tipo de vida cotidiana a otro. Estar abierto a nuevas experiencias antes de hacer este gran cambio de vida de cierto modo puede prepararte.
3 consejos para preparar tu cerebro al momento de la jubilación
1. Encuentra un nuevo sentido de propósito. Las personas que realizan voluntariado con regularidad durante la jubilación presentan tasas más lentas de envejecimiento biológico, y pueden evitar el deterioro cognitivo al mantenerse activas y participativas.
2. Comprométete a seguir siendo sociable. Las mejores actividades sociales son aquellas que representan un reto para tu mente y fomentan debates significativos con otras personas; por ejemplo, los clubes de lectura.
3. Prueba cosas nuevas. La creatividad también puede estimular el sentido de propósito de una persona.


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