Hace casi dos años recibí una fantástica felicitación y un pequeño regalo por la visita número 10.000 a este blog. Fue de una marca, la del mejor champagne del mundo. Y así lo conté en Mumm, el mejor champagne del mundo

Entonces dije: “no escribiré mucho más hasta la vuelta del verano, estaremos haciendo crecer el roble en familia, buena excusa para explicar a los niños que lo pequeño es hermoso y que merece la pena cuidar los detalles. Para que el pequeño roble se haga grande y, si no es así, nos apetezca volver a intentarlo“.

Hoy, cuando ya ha cumplido el blog 50.000 visitas os cuento que el roble se sigue haciendo grande. Tanto que ya deberá ser definitivamente transplantado a un jardín.

Quiero daros las gracias a los que me leéis y quiero decirle a G.H. Mumm, que hoy me siento como un piloto de F1 descorchando una de sus botellas tras un triunfo: un poco protagonista.

Por su roble, mi roble, nuestro roble.

Jorge Segado, a la izquierda del roble
Jorge Segado, a la izquierda del roble

Eso explica también que el blog esté cambiando de diseño, que falta le hacía.

¡Gracias!

.

ACTUALIZACIÓN 23/08/13: por segundo verano consecutivo, el roble ha contado en mi ausencia con el generoso cuidado de mi amigo Carlos, que a mi petición de que fuera regado ha respondido con los cuidados que sólo pueden dar los mejores expertos. Gracias, Carlos.

Anuncios