Para los que aún no conozcáis el caso de Carlota Sacristán (@carlotasacris) paso a contaros algo que comenzó a coger cuerpo ayer en las redes sociales.

Carlota Sacristán es una empleada del Departamento de Marketing de Pernod Ricard, que ayer empezó a seguir a su jefe, Eduardo Lazcano (@elazcanor), a través de Twitter.

Hace muchos años que conozco a Eduardo Lazcano, una de esas personas por las que las empresas deberían declararse la guerra para conseguir incorporarle a sus plantillas. Un motivador, un provocador, un transformador, una persona que siempre está aprendiendo de todos, lo que incluye a sus empleados.

Carlota Sacristán disputándose el despacho de su jefe
Carlota Sacristán disputándose el despacho de su jefe

Cuando Eduardo se da cuenta de que Carlota le empieza a seguir en Twitter, detecta que su empleada sólo tiene 2 seguidores. Se ríe de ella. Y mucho. Qué suerte tienen algunos de que sus jefes se rían de ellos. Pero si no sólo hacen eso. Si utilizan la burla cariñosa y respetuosa para estimular. Se retan y firman un acuerdo por el que, si en una semana llega a los 1.000 seguidores en Twitter, le cambia su despacho por su mesa durante una semana y, si llega a los 3.000, le cede el parking.

En esta acción se ven cosas muy poco habituales que bajo la luz de los clásicos (de los clásicos directivos hoy desorientados) no deberían suceder nunca:

  • Un jefe que se ríe de una subordinada
  • Una empleada que acepta públicamente un reto con su jefe y lo traslada a las redes sociales
  • Una empleada que hace suyos todos sus recursos y muchos de su empresa para obtener su fin
  • Un jefe que participa activamente en todo el proceso involucrando a su hijo
  • Una empresa que respalda a este tipo de jefes

Carlota Sacristán superó en pocas horas los 1.000 followers. Un programa de radio de máxima audiencia con el que colabora su empresa ya ha pedido el apoyo a su causa en las redes sociales. Otro, competencia del anterior, ya la ha entrevistado esta mañana. Repetirá ahora a mediodía…

Y ya supera los 4.000 followers…

Acabo de hablar con Eduardo Lazcano. Me dice que Carlota podría haber hecho dos cosas:

1. Rodearse de agencias y pagar a decenas de expertos y sentarse en una mesa a teorizar sobre como funciona esto

2. Meterse en el barro y aprender como funciona de primera mano

Esto me recuerda algo que dijo la semana pasada Pilar Trucios en una conferencia en el IESE: “hoy el rápido se come al bueno”. Y añade Eduardo, “Jorge, mojémonos, estemos en contacto con la realidad, conozcamos el mundo, rompamos la burbuja…”

Creo que Eduardo nos envía un mensaje a los que dirigimos equipos y proyectos. A Carlota quizás no le valgan a partir de ahora jefes menos estimulantes.

“Voy a ir sacando mis cosas del despacho”. Buena mudanza. Buena lección.

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ACTUALIZACIÓN (5 de febrero de 2013): Hoy, Eduardo Lazcano, en su blog Este es un mensaje para mí, cierra el Caso Carlota Sacristán. Merece la pena leeerlo entero, aunque no me resisto a destacar: “Lo que me preocupa es que [Carlota] (…) va a tener que poner mucho más esfuerzo para que se sepan leer las cualidades profesionales y actitudinales por las que realmente destaca y hacen de ella un talento para el marketing de primer nivel.

Fabuloso cierre de este episodio, o de continuación, en su ámbito natural y fuera de los focos. Para los que pensaron que esta no era una acción honesta y veían intereses marketinianos…

ACTUALIZACIÓN (21 de febrero de 2013): Como veis, a partir de los comentarios a este post acabamos quedando a una cata de whiskey Jameson, cortesía de Eduardo, el jefe de Carlota. Allí nos vimos Eduardo, Carlota, algunos de los que comentaron al post como Pepe o Patricia y el equipo de enfemenino.com. Aquí una prueba.

Jorge Segado, Carlota Sacristán y Raúl Godoy.
Jorge Segado, Carlota Sacristán y Raúl Godoy.

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