¿Debemos aceptar la campaña de publicidad de un competidor en nuestro medio o deberíamos rechazarla? El argumento clásico es claro: si la publicidad genera un consumo y el anunciante es competidor, le estamos volcando un consumo a su medio en detrimento del nuestro.

Con la información también se genera en los medios una duda semejante. ¿Debemos hablar de un lanzamiento que es competencia nuestra o de un evento de un competidor?

Mi opinión respecto a la información es clara. ¿Es la información relevante? Y esa respuesta es la que nos debe llevar a publicar o no una información. Si el evento de un competidor lo fue, no podemos engañar a nuestros usuarios hurtándoles una información relevante.

Hace ya unos diez años lanzamos un proyecto singular: Notodopublifest. Un festival de publicidad donde los anunciantes daban un briefing y los anuncios eran hechos por los usuarios. Hoy parece más obvio, pero situemos el proyecto en aquel momento. Muy visionario.

Fue dirigido por Quico Vidal quien declaraba sobre la publicidad y su papel social: “La comunicación publicitaria ocupa un lugar cada vez más importante en la configuración de nuestra cultura. Las relaciones, los sentimientos, los cambios sociales y microsociales están cada vez más guiados por los discursos de la creatividad comercial. Si acudimos a su acepción antropológica más amplia, la cultura actual (entendida como forma de vida, visión del mundo y configuración ideológica) es deudora incuestionable de los anuncios. La publicidad crea y recrea el mundo. Escucha y proclama. Copia y transforma. Pero también inventa. Porque encuentra, o porque publica, porque da fe de vida social a lo que de otra manera no sería. Es, sin duda, un generador incuestionable de eso que llamamos “el mundo”.

El amor, la comida, las casas, el dinero, los objetos, el deseo, las necesidades, tantas cosas que todos sentimos como propias, únicas y configuradoras de nuestra identidad, no significarían lo que significan para nosotros sin la eficaz intervención modeladora de la publicidad. Si no fuera, aceptémoslo, por su acción creadora.

Hago mío el discurso. Al 100%. Si la publicidad crea y recrea el mundo, si lo influye y lo transforma y configura nuestra realidad social, ¿por qué hurtarla a nuestros usuarios? ¿Por qué limitarla cuando se trata de la publicidad de nuestros competidores?

Algunos pensarán que ese cambio exige valentía. Otros que es una locura. O una estupidez. Yo creo que exige nada más -y nada menos- entender el papel de la publicidad y la nueva realidad en la que vivimos.

Todo por nuestros usuarios. Y por los medios, honestos con sus usuarios.

Y no oculto que creo que los medios son mejores, mucho mejores, con publicidad que sin ella. No sólo porque los hacen viables, también porque los hacen estéticamente superiores.

Buena semana.

NOTA: Este artículo fue publicado en El Confidencial bajo el título ‘¿Es bueno aceptar publicidad de la competencia en mi medio?’ el 11 de diciembre de 2012.

ACTUALIZACIÓN 18 de febrero de 2013: Incorporo un nuevo ejemplo en el mismo medio, Enfemenino.com. Grazia se anuncia en enfemenino.com:

Grazia se anuncia en enfemenino.com
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ACTUALIZACIÓN 30 de marzo de 2013: Incorporo un nuevo ejemplo en el mismo medio, Enfemenino.com. Telva se anuncia en enfemenino.com:

Telva se anuncia en enfemenino.com
Telva se anuncia en enfemenino.com

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