Leo en la web de la Asociación de la Prensa de Madrid que Unidad Editorial limita el uso de las redes sociales a sus periodistas. Aquí algunos fragmentos y entrecomillados del comunicado:

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. Los periodistas de Unidad Editorial –conglomerado de medios encabezados por el diario “El Mundo”– también tendrán que evitar “aportar informaciones en las redes sociales que no estén completamente contrastadas, de igual manera que lo harían antes de publicarlo en su propio medio”.

. La dirección considera “inapropiado entrar en debates estériles, responder a provocaciones o abundar en cuestiones personales”.

. Prohíbe Unidad Editorial en su comunicado la participación en estas redes en horarios de trabajo “si no es con fines exclusivamente profesionales”.

. Estas consideraciones “en beneficio de la utilización responsable” de las redes sociales son “el paso previo a una regulación adecuada y al establecimiento de un código ético para el conjunto de los empleados de la compañía”. La ausencia de una regulación interna ha propiciado que hasta el momento “las intervenciones de los profesionales en las redes sociales no vayan siempre en sintonía con los intereses de las publicaciones para las que trabajan”.

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Unidad Editorial comete en este caso varios errores:

1. El medio de comunicación muestra su miedo a la comunicación, cosa que será difícil de entender por los usuarios más avanzados en aquellas ventanas donde se libra la batalla del futuro: las digitales.

2. El medio de comunicación pide a sus empleados un uso de las redes sociales desde el desconocimiento de ellas. Parece improbable que, de prever el efecto causado, hubieran lanzado dicho comunicado que ha encontrado en las redes el mejor caldo en el que poner de manifiesto un perfil contrario a la evolución natural de las tecnologías y la comunicación.

3. Los periodistas son rebajados a simples recursos. Humanos, pero recursos. Como las rotativas. La empresa pretende derecho de pernada en la totalidad de las comunicaciones de los miembros de la empresa.

4. No confía en la responsabilidad de sus periodistas frente a sus comunicaciones fuera de sus medios cuando sí parece hacerlo en su trabajo para ellos.

He dicho en Twitter que me juego una cena a que este comunicado no nace del Departamento de Redes Sociales de Unidad Editorial. Hablo de un departamento que en los últimos dos años ha mostrado una capacidad extraordinaria. Si me equivoco en esto, publicaré una rectificación.

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Hace 10 años yo mandé un comunicado así de torpe a mis empleados. Teníamos un becario cuya falta de higiene nos incomodaba de manera notable. Mi cobardía a enfrentar el hecho me llevó a enviar un penoso comunicado pidiendo a todo el equipo que “extremara su higiene” en aquellos meses de calor. Uno de ellos, más valiente y más inteligente que yo me dijo que hasta ahí podíamos llegar: “echamos más horas que un reloj en unas oficinas con un acondicionamiento muy mejorable y nos dices que nos huele el sobaco. En lo que a mí respecta, debes saber que ya no puedo extremar mis medidas de higiene”.

Aquel día aprendí que si tienes algo que decir a un empleado no puedes utilizar al resto del equipo como escudo.

No sé si esto es lo que le ha ocurrido a Unidad Editorial, que se quería dirigir a algún empleado en concreto. O es una falta de confianza en el equipo. Si el motivo es alguno de estos, el comunicado es una torpeza directiva que elude enfrentar el problema.

Pero si el objetivo del medio de comunicación es limitar la libertad de expresión de un individuo, ya no es un error. Es una tragedia.

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