legando el final de 2010, me siento en la extendida necesidad de recapitular, hacer ránkings y todas estas cosas de obligado cumplimiento. No publicaré mis propósitos para 2011 por ser siempre los mismos. No es que no haya dado pie con bola y me autoimponga repetir, es que el único propósito de interés, la conquista de uno mismo, lleva mucho tiempo. Este viaje apasionante, por el que merece la pena vivir, implica conocerse, aceptarse y superarse, y para ello es necesaria la vida misma. Lo de adelgazar y dejar de fumar, está muy bien, pero no es lo mismo.

No deja de ser un propósito menor para mi blog el de ir al grano, así que no me extiendo.

Entre lo más interesante de 2010, distingo personas y conceptos. No es que sean propios de este año, pero es cuando yo me he topado con ellos:

.

Los personajes más interesantes de 2010 han sido:

Emilio Duró: del que ya hablé en mi post ‘Va siendo hora de ponerle pasión a la cosa‘ y que ha protagonizado la conferencia que más me ha impactado este año; habrá que volver a verla con cierta frecuencia, para no olvidar temas tan obvios como transcentales, me refiero a los que él aglutina alrededor de su denominado ‘coeficiente de optimismo’. Lástima no tener alguna otra manera de seguirle en la red.

Andrés Pérez Ortega: también hablé de él en ‘Profesionales de marca blanca‘ y es la persona con el más certero enfoque del excesivamente manoseado concepto de Personal Branding ó Marca Personal que conozco. Podrás seguirle en su blog Marca Propia y en Twitter (@marcapersonal).

Alberto Artero (S. McCoy): un periodista con marca propia. Perfecto conocedor de la red y sus mecanismos, es la cabeza visible, desde su posición de Director General de El Confidencial, del proyecto periodístico más valioso de los últimos muchos años. Un proyecto sin el que nos resultaría muy difícil pensar que el auténtico periodismo es aún posible. Podrás seguirle en su columna ‘Valor Añadido‘, de Cotizalia (suplemento de Economía y Mercados de El Confidencial). Excelentes artículos de mercado y aún mejores cuando nos regala otro tipo de reflexiones, por ejemplo antes de verano o en Navidad. Puedes seguirle también en Twitter (@albertoartero).

.

Los conceptos más interesantes de 2010 han sido dos ideas que me quiero grabar para el futuro (dos lecciones al año está muy bien, no creáis):

La historia de la rana hervida: si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla sin haberse quemado. En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda dentro de la olla. Pero si, a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido y, finalmente, morir hervida.

Así de sencillo, y así de trasladable a nuestra vida personal y profesional. Habrá que mirar de vez en cuando la temperatura de nuestro entorno, no vaya a ser que cuando queramos abandonarlo nos hayamos quedado fofos, sin fuerzas, y sea demasiado tarde.

Quemar las naves: Un general chino fue contra un emperador y pidió a sus tropas que quemaran las naves para que nadie tuviera la tentación de regresar. La única forma de volver era luchar contra la odiada dinastía. (La anécdota, también la he oído atribuida a Hernán Cortés).

Nos cuenta Dan Ariely (profesor de psicología del consumo del MIT), que cuando uno se enfrenta a distintas realidades, uno de nuestros problemas es que seguimos insistiendo en todas y cada una de las distintas vías. De nuevo la neurociencia. Y esto es una trampa, porque nos hace estar a todas y a ninguna. (Os recomiendo este vídeo, a partir del minuto 21). Por tanto, quemar las naves, es una excelente alternativa. De nuevo, excelente lección para la vida personal y profesional.

.

Pero nada de esto ha sido tan importante en 2010 como la llegada de Cecilia.

¡Mis mejores deseos para 2011! Después de todo, el secreto será mirar hacia arriba.

.

ACTUALIZACIÓN (27 de enero de 2011): me dice mi tío Óscar que la acción de ‘quemar las naves’ debe atribuírsele a Hernán Cortés, así que aquí lo dejo dicho. Si él lo afirma, que se está haciendo un experto en la vida y obra de Hernán Cortés, debe de ser. Que tomen nota Dan Ariely y Eduard Punset.
.
Anuncios