Hace ya casi cuatro años, mi buena amiga Pilar Trucios escribió en Expansión & Empleo su artículo Soy ‘guay’ porque lo dice mi ‘blog‘.

Pilar escribió cosas como:

“me alegra formar parte de los profesionales de este planeta empresarial cuya prioridad no es exponer su vasto currículum, sus proezas, sus contactos y las alabanzas de sus admiradores para demostrar cuánto valen y lo mucho de lo que son capaces. (…)

Me gustan los blogs por lo que tienen de comunicación, de relación y de vía para compartir ideas, pero me incomodan y repelen los mensajes exultantes de sus propietarios, la mayoría de los cuales no parecen tener abuela (…)

cuando veo tanta biografía, tanto contacto, tanto conocimiento, tanta alabanza y tanto postín, empiezo a oler mal. ¿Necesita un valioso profesional especificarle al mundo entero todos sus portentos con tanto glamour y demostrar que lo que ha hecho su esfuerzo le ha costado? (…)

Lo que necesitan las empresas (…) son buenas personas con valores capaces de transmitir lo que saben, compartir sus experiencias, presentar a los contactos y mimar a los clientes. Todo eso, con una gran dosis de humildad, porque el que más y el que menos hoy es director general y mañana, por mucha web que tenga, acaba no siendo nadie.“    

 

Cuando aún estaba asintiendo a todas y cada una de sus frases, con ejemplos muy vivos en la cabeza de lo que Pilar ponía de manifiesto, la blogosfera se incendió y me dí cuenta de mi ignorancia gracias a las réplicas de decenas de blogueros, como la de Andrés Pérez Ortega, experto en Personal Branding, en su artículo Blogs y Personal Branding. Carta a Pilar Trucios.

Andrés le contestaba con afirmaciones como:

“Los profesionales que tienen un blog o una página web simplemente demuestran que son proactivos y están en el mercado. Son profesionales que consideran que es más valioso aparecer en Google que en una pila interminable de CVs en la mesa de un responsable de selección.    

En cualquier caso, un blog es un medio libre por definición para el autor y para sus lectores. Por lo tanto dudo mucho del éxito de un blog en el que sólo se hable de lo estupendo que es el autor.    

Tal y como están las cosas es necesario utilizar las herramientas que la tecnología nos proporciona para hacernos visibles en un mercado complicado, saturado y homogéneo. ¿Es que los profesionales y directivos que no tienen blog no lo hacen? ¿Es que jugar al golf, ser ex-alumno de un MBA de prestigio, tener asiento en el palco de un club de futbol o participar en regatas de postín no es darse a conocer?

Los blogs y la red sólo han hecho una cosa, proporcionar instrumentos para aumentar la visibilidad de profesionales que no quieren estancarse y que tienen talento pero carecen de medios, de contactos o de ambas cosas.

Un blog es la herramienta perfecta para quienes quieren mantenerse en contacto con su mercado.“    

 

Entonces pensé que Pilar había cometido el error de generalizar y confundir la pegajosa conducta del autobombo y la auto-complacencia con el conjunto de la blogosfera,  y yo el de no darme cuenta de ello.

Luego tuve la ocasión de asistir a una brillante conferencia de  Andrés Pérez Ortega, tal y como conté en mi post Profesionales de marca blanca, y empecé a seguirle en Twitter. Andrés no entendía muy bien, según él mismo explicó, para qué servía un servicio de micro-blogging como Twitter. Su actividad era muy baja hasta que hace poco nos regaló el siguiente tweet a modo de disparo de salida:

En los próximos días empezaré a escribir mi nuevo libro. Describir el proceso de creación puede ser una buena “excusa” para retomar Twitter

Seguirle estas semanas de febril actividad en Twitter ha sido un lujo. Y un descubrimiento. Tengo la sensación de que Andrés y Pilar se reconcilian en su idea de que en la red, dospuntocerolandia, como acuña Andrés esa amalgama de redes sociales, micro-blogging y demás herramientas propicias al personal branding que habitan la web 2.0., hay tanto vicio como virtud y Andrés subraya, entre otras cosas, lo que Pilar ya denunció hace ahora cuatro años.

Y dejo aquí algunos de esos tweets que tienen mucho de contundente y de cierto:

Una vez leí sobre una enfermedad mental que impide ser capaz de escuchar una sola conversación cada vez. A veces pienso que lo 2.0 es igual.    

Una persona influyente en dospuntocerolandia es aquella de la que se dice o piensa: “Hay que seguir a este/a tío/a aunque sea un gilipollas”    

Una cosa es formar parte de una tribu y otra formar parte de una multitud. Me temo que futbol y redes sociales tienen más de lo segundo    

El progreso se consigue con la aportación diversa de miembros heterogéneos, no con la adhesión inquebrantable de “fans” o “followers”.    

Las dictaduras de todo tipo se construyen con “partidarios”, “followers” y “fan-áticos” y las destruyen los solistas y los agentes libres    

Conversar en Twitter es como hacerlo en una discoteca. Mucho ruido. Frases cortas. Confusión. Ideas poco explicadas. Oyentes involuntarios.    

Cuando conocí Internet hablaban de personalización. Hemos vuelto atrás y lo importante son los grandes números (followers, fans, amigos,…)    

Hay quienes se empeñan en convertir una herramienta (twitter) en una religión con sus dogmas, leyes, mandamientos, incluso pecados y herejes    

En dospuntocerolandia, a veces parece que, más que gurús, haya santones, sumos sacerdotes, profetas e inquisidores    

Carpanta 2.0: En gran número de fotos y twitts sobre comida parecen indicar que el trauma de las penurias de postguerra sigue vivo    

Posicionar una Marca Personal preocupado por el número de “followers” o “amigos” es como jugar un partido de baloncesto mirando el marcador    

Creo que para un profesional, las redes sociales no deben ser un altavoz sino un filtro. Una forma de hacer tribu, no de llenar estadios

Si toda tu visibilidad profesional online es Tuenti, Facebook o Twitter, intenta tener muchos “amigos” porque vas a tener mucho tiempo libre    

 

Yo ando feliz de ver que Pilar y Andrés no estén conceptualmente tan lejos y, sobre todo, de no ser tan torpe como me creía por estar de acuerdo con lo que parecía un argumento y su contrario.

Dospuntocerolandia, al fin y al cabo, es como la vida misma y la habitamos los mismos.

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