Madre e hijo, de Gustav Klimt

Madre no hay más que una

 

En vísperas del Día de la Madre, reproduzco un texto del que, hasta hoy, desconocía su autoría. Mi amigo Miguel Ángel me dice que se trata de un fragmento de Paula, de Isabel Allende. Lo suscribo como mío. Sin más comentarios:

Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en madre. La naturaleza la ha dotado a mansalva del “instinto maternal” con la finalidad de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a esa criatura minúscula, arrugada y chillona, sería arrojarla a la basura. Pero gracias al “instinto maternal” la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21 años.

Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada. Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantinela de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, tomen leche. Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando la mandan callar o le cierran la puerta en las narices.

Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega, hacerse la dormida para no fastidiar. Es temblar cuando el hijo aprende a conducir, anda en moto, se afeita, se enamora, se presenta a exámenes o le sacan las amígdalas.

Es llorar cuando ve a los niños contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo. Es servir de niñera, maestra, chófer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno. Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan. Es decir, que “son cosas de la edad” cuando la mandan a paseo.

Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida y que llora de emoción porque uno se acuerda de ella una vez al año: el Día de la Madre.

El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.

Por suerte hay una sola. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces…

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This entry was published on 5 mayo, 2012 at 0:01. It’s filed under Otras and tagged , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

5 thoughts on “Madre no hay más que una

  1. Naira on said:

    …se lo he enviado a mi madre….Qué manera más bonita de decirle todo lo que no le digo durante el resto del año.
    Gracias Jorge, de parte mía y de parte de la que me trajo al mundo, claro. ;-)

  2. Judith on said:

    Precioso Jorge, un saludo!

  3. Gracias, Judith. Naira, tiene gracia que, a veces, para decir lo que queremos decir a nuestros seres queridos, necesitemos utilizar a otros o ponerlo en su boca.

  4. A lo mejor es poner la nota amarga pero, si supone dolor el perder a la madre, imaginemos el dolor que supone para la madre el perder a un hijo
    Para ellas también el homenaje

  5. Eduardo, qué razón tienes. El dolor de perder una madre es enorme, pero el proceso es el natural: los hijos entierran a sus padres.

    Tú hablas del probablemente mayor dolor que se puede tener, la pérdida de un hijo. Para ellas el mayor homenaje. Pero, en ese caso, también para los padres.

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