A todos los que habitáis Twitter, la blogosfera e internet en general, feliz 2012, un año para demostrar, cada uno en lo nuestro, en lo profesional y en lo personal, que podemos hacer más. Y mejor. Feliz año nuevo.

Y comparto contigo el delicioso brindis que me hace llegar Patricia vía e-mail. Nada más -y nada menos- que por el milagro, la maravilla:

Al 2012 no le pido dinero, no le pido éxito, no le pido poder. No le pido gloria ni fama.

Le pido el milagro, la maravilla. Le pido amor, familia, amistad. Le pido nobleza, inocencia y ternura. Le pido ilusión por lo cotidiano y lo extraordinario, capacidad para la emoción, pasión por la vida. Paz de espíritu, armonía,  equilibrio, dulzura y belleza. Acogida, empatía, generosidad.

Le pido menos Narcisos  enamorados  de sí mismos e incapaces de amar a otro.

Le pido menos Reyes Midas ávidos de oro y riquezas que nunca sacian.

Le pido menos vanidad, menos egoísmo y menos obsesiones. Más miradas, más sonrisas, más momentos  y menos prisas.

En definitiva, más plenitud.

¿Brindamos? Feliz 2012.

.