¿Que cuál es el mejor champagne del mundo? Unas líneas más abajo, todo a su debido tiempo. Estos días he recibido dos regalos: uno redondo y otro cuadrado. El redondo es un número: el 10.000. Son las visitas que este blog ha tenido desde su inicio, cuando planteé un blog personal, una libreta donde anotar cosas que no quería olvidar, pero, a la vez, con vocación de compartir. Y ya lo he conseguido, 10.000 veces.

El regalo cuadrado, más bien cúbico, es una felicitación de Mumm, ahora sí, el mejor champagne del mundo. Alguien pensará que es exagerado declarar ‘mejor champagne del mundo‘ a quien te envía una felicitación, pero esto voy a explicarlo.

He recibido un roble, un esqueje de roble, por el nombre del blog. Con dos fabulosos textos que dicen:

No hay nada como celebrar los pequeños placeres, compartir las victorias, hacer de la felicidad un modo de vida. Por suerte, como dijo Benedetti, contra el optimismo no hay vacunas.

La sonrisa al ver el lazo bailando en el ventilador, el placer de calentar la leche en su justa medida, la emoción de encarar la última página de un libro o levantarte cada mañana y descubrir que A la izquierda del roble ha alcanzado 10.000 visitas.

Una marca que hace cosas así (es irrelevante quién sea el destinatario), que personaliza una felicitación hasta este extremo obviando los formatos al uso, entendiendo el espíritu del blog (la pasión, porque después de todo, el secreto es mirar hacia arriba), y que dedica el tiempo, el cariño y el talento de sus equipos para sólo decir “enhorabuena”, imagina cómo debe de ser en lo que mejor sabe hacer: producir un champagne de la mejor calidad. ¿No es el argumento aún más fuerte que los resultados de las catas ciegas de Fine Champagne Magazine? Es el espíritu -“Sólo lo mejor”- que Georges Hermann Mumm declaró allá por 1875.

Y vuelvo al comienzo, para darte las gracias por ser alguna de esas 10.000 visitas, que para mí son como un extraño sueño que ahora me apetece que celebremos juntos. Quiero invitarte a una copa del mejor champagne del mundo, corre de mi cuenta. Si te apetece, deja un comentario en este post y haz click en “recibir siguientes comentarios por correo”. Así, cuando a finales de septiembre te proponga un sitio y una hora, recibirás el mensaje.

Yo no escribiré mucho más hasta la vuelta del verano, estaremos haciendo crecer el roble en familia, buena excusa para explicar a los niños que lo pequeño es hermoso y que merece la pena cuidar los detalles. Para que el pequeño roble se haga grande y, si no es así, nos apetezca volver a intentarlo.

No olvides la invitación a champagne. Nunca la lectura de un blog estuvo mejor recompensada.

Escribirlo, tampoco.

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