Viajeros o turistas

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El turista no sabe donde ha estado y el viajero no sabe donde va. Ya lo dijo Paul Theroux.

Esta definición encierra probablemente las dos actitudes que podemos tener en la vida ante las mismas cosas.

Y es que los viajeros, además de interesarse por el entorno, necesitan compartir con las personas y entender sus culturas. No tienen objetivos que cubrir y se dejan llevar, marcan su propio paso y son flexibles a la hora de seguir rutas. Aceptan los resultados, aunque estos no sean como se esperaba y resuelven las situaciones en las que desembocan. Los viajeros no lo son porque tengan una edad determinada, pues eso no afecta en nada su espíritu. Y no viajan en tours porque no hay tours para ellos.

En cambio, para los turistas, salir de vacaciones es escapar de la pesadilla que supone su rutina diaria. Ya saben de todo, o ellos lo creen, pero nunca lo han investigado ni lo comprobaron personalmente. El turista necesita comprar su entretenimiento, porque no sabe crearlo. Llevan todo lo necesario para que el lugar adonde viajan siga pareciéndose a aquel del que vienen. Explican lo nuevo con comparaciones de lo anterior. Compran lo mismo que en su lugar de origen. Se hacen fotos fingidas allá donde se espera que lo hagan y ya otros como ellos se las hicieron. Tratan de impresionar con su conocimiento u oficio, en vez de entender la cultura y la forma de pensar de las personas de su destino. Un turista necesita un itinerario detallado porque no sabe hacer su propio camino.

Esas dos actitudes opuestas ante el hecho concreto del viaje es perfectamente extrapolable a otros ámbitos mucho más generales de nuestra vida, el ámbito personal o el profesional. Cualquiera de ellos, al final, son caras de una misma moneda.

Y entonces uno se pregunta, ¿yo por mi vida, viajo o hago turismo? La pregunta es vital y es quizás por eso que a los viajeros les gusta que los diferencien de los turistas mientras los turistas ni saben que hay diferencias.

Viaja a menudo

Viaja a menudo

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This entry was published on 22 junio, 2010 at 0:24. It’s filed under Desarrollo profesional and tagged , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

9 thoughts on “Viajeros o turistas

  1. Te confieso que no estoy de acuerdo con el sesgo que das al comentario.
    Creo que en la vida y en los diferentes ámbitos (profesional, personal,…) a veces hay que asumir el papel de turista, planificar la ruta y evaluar los costes -de todo tipo- antes de emprender la marcha. Una vez conocido el territorio, puedes integrarte en la cultura e iniciar el “viaje”.
    En otras ocasiones, estoy de acuerdo contigo y con Henri-Frederic Amiel: “El hombre que pretende ver todo con claridad antes de decidir, nunca decide”

  2. Creo que tienes razón en lo que dices. Tú hablas de planificar la ruta y evaluar los costes… En el caso del viajero, la planificación, la evaluación y la decisión son propias.

    Eso es lo que yo quería realmente reflejar en el post. No planteo que el viajero sea un inconsciente sin capacidad o sin necesidad de planificar. Lo que me parece diferencial es que el viajero viaja donde quiere, se integra, es flexible… pero siempre es él el dueño del viaje. Aunque repita rutas. Cuando hablaba de viajero no lo hacía de “explorador”.

    El turista, en cambio, pone su viaje en manos de terceros, va donde le mandan, por donde le mandan y se fotografía donde los demás esperan que lo haga para contarlo. Es un espectador de sí mismo.

    Por eso hablaba de actitud.

  3. teresa on said:

    Estoy de acuerdo con la matización de la matización de la matización…y matizando dire que lo importante es ir por la vida…..ligero de equipaje, desprendido de uno mismo si cabe y abierto siempre que se puede a otros..propios y ajenos

  4. Excelente reflexión y brillante metáfora. Sin haber salido nunca de vacaciones, alguien puede ser un viajero o un turista. El viajero es inquieto, escéptico, curioso, creativo, inconforme; el turista, cómodo, apático, estructurado, vanidoso. El viajero abre caminos, el turista jamás se aparta del sendero. El viajero sueña y el turista duerme. El primero es solidario y el segundo hedonista.

    En concreto, y dejando de lado la alegoría, casi siempre, uno viaja como vive. Sin embargo la vida, con sus avatares, suele acechar al viajero y hacerle interrumpir su derrotero. El viajero, entonces, momentánea o eternamente, se deja caer en una manta, al borde de una piscina y se viste con los ropajes del turista. Pero no todo está perdido, porque siempre hay alguien cerca, la chica que sirve los tragos o el muchacho que limpia el lugar, que tiene algo para contar.

    Saludos.

  5. Hola Luis, gracias por comentar el post. Como sabrás, es un gusto ser leído. Mucho más si te hacen comentarios. Pero si además están así de bien escritos es un auténtico placer. Espero verte por aquí más a menudo.

    Un abrazo.

  6. Hola Jorge,

    Es un gusto para mí dejar una breve reflexión en tu blog, un espacio con una prosa impecable, agradable y, sobre todo, con contenido. Me cuesta mucho, pero intento respetar el riquísimo idioma que nos une, y es por eso que me alegro cuando encuentro páginas tan bien escritas, frente a tanto desprecio por la palabra que hay en Internet.

    Tu artículo podría llevar mi rúbrica, porque (sorprendente coincidencia) desde siempre usé la comparación entre el viajero y el turista, literalmente y de manera metafórica. Siempre fui un viajero, primero junto a mi hermano y luego con mi mujer y he tenido amables discusiones con mis amigos y familiares turistas.

    El comentario que dejé ayer es auto referencial: hoy, y desde hace un par de años, parezco un turista (en mis vacaciones y en la vida) pero sigo siendo un viajero y, si las circunstancias me lo permiten, volveré a apartarme del sendero.

    Seguiré visitando tu blog.

    Un abrazo.

    Desde Argentina, Luis.

  7. Pingback: Va siendo hora de ponerle pasión a la cosa « A la izquierda del roble

  8. Rafael Muñoz G.. on said:

    Excelente planteamiento… Una duda, alguien va a Europa y Occidente por esos de marzo a junio?… Pienso estarme 6 meses y ver que encontramos.. No tengo ruta plenamente trazada, el que guste adjuntarse… ;)

  9. Pingback: Niños competitivos. Los niños mejores. « A la izquierda del roble

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